Deberes

Hace unas semanas me hicieron una entrevista telefónica para un periódico en la que pedían mi opinión sobre los deberes.  En los últimos meses ha crecido en redes sociales y medios de comunicación la polémica sobre este desagradable asunto.  No sé si serán mis fallos de memoria, pero la verdad es que no me recuerdo especialmente agobiado en mi niñez ni en mi adolescencia con los deberes.  Con los exámenes sí, a partir del bachillerato, pero los deberes los recuerdo muy vagamente, valga la alusión adverbial.  Tampoco sé si es que antes se hacían menos deberes.  O que antes se protestaba menos.  Por aquellos años mandaba un ancianito gallego que no animaba demasiado el pensamiento crítico.

 

A lo que iba, que en esa entrevista vertí mi opinión, a saber:

 

1.- Hay demasiados deberes porque hay demasiadas asignaturas.  Nada más tienen que coger a pulso la maleta de un alumno de 1º de ESO durante 15 segundos. ¿A qué duele?

 

2.- La escuela no puede exteriorizar la formación.  Ya muchos proponen exteriorizar la educación (que los niños vengan educados, claman muchos educadores).  Nadie puede asegurar que las condiciones del hogar sean las idóneas para trabajar (espacio, tiempo, ruido, medios tecnológicos, escasa ayuda, demasiada ayuda...).

 

3.- Si la escuela quiere formar individuos que trabajen en sociedad, con sus iguales, no puede individualizar excesivamente las tareas.  Las propuestas de trabajo cooperativo (en parejas o pequeños grupos) van en ese sentido y mandar a que cada cual haga lo que pueda bajo el flexo va en el contrario.

 

4.- Los niños y jóvenes necesitan tiempo libre, necesitan salir, airearse, socializar, desenchufarse también de las consolas, de algunos tóxicos programas televisivos... Necesitan incluso aburrirse.  Muchos lo han dicho antes que yo: el aburrimiento es el padre de la creatividad.

 

5.- El profesorado manda deberes para ganar tiempo de la clase.  Estamos acuciados, autoacuciados con/para "darlo todo", sin pensar que "dar" no implica necesariamente "recibir".  Es mejor restringir los contenidos, ir al meollo, asegurarse de que se ha "recibido", entendido, retenido... que ametrallar con autores, fórmulas, animales, sinfonías y características como quien tira panes, sin comprobar si caen en las bocas o en los charcos.

 

6.- Hay padres que aplauden la avalancha de tareas en casa.  Mientras los hijos hacen los deberes ellos se pueden dedicar a planchar, ver reportajes sobre el reno en Canadá o partidos de petanca, hacer más hijos que dentro de unos años hagan más deberes...  Otros, en cambio quieren estar más tiempo con su progenie, aunque quizá dediquen parte de ese tiempo a recoger firmas en internet para que haya menos deberes.

 

Por mi parte, tengo la política de mandar lo menos con el mayor tiempo de antelación posibles y siempre que sean actividades factibles o difíciles de acometer en el aula.

 

Seguro que dije más cosas, pero ya no me acuerdo. Cosas de la edad.  Les dejo, que tengo que corregir exámenes de literatura.  El deber me llama.

 

 

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Comentarios: 2
  • #1

    swiss rolex (martes, 22 noviembre 2016 07:18)

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  • #2

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