Ética y estética del jurel

El jurel del índico (caranx ignobilis) tiene una extraña y hermosa costumbre.  En determinado momento del año remonta un río caudaloso del este de África y, al llegar a un punto concreto más remansado, se ponen a dar vueltas y a danzar sin ningún motivo conocido.  No van a aparearse, ni a desovar y morir como los salmones.  Simplemente se pegan una paliza de no sé cuántos kilómetros para bailar en agua dulce y volverse luego a la mar salada. 

 

Es el encanto hipnótico de las cosas inútiles, pero hermosas.  Hay inutilidades insidiosas y molestas  (que le pregunten a nuestros alumnos), lo mismo que existen hermosas y eficientes actividades en las ciencias exactas e inexactas.

 

La poesía quizá sea la máxima expresión de hermosa inutilidad practicada por el ser humano.  La danza ya sabemos que cumple varias funciones: cohesión social, mantenimiento físico y captación de posibles parejas.  La poesía, sin embargo, (salvo algunos casos de poetas maquiavélicos) no sirve para nada.  Esta falta de finalidad no implica que no tenga una causa.  En la universidad de Bangor (Reino Unido), el profesor Guillaume Thierry (que no parece, por cierto, muy inglés) ha descubierto una especie de mecanismo innato de disfrute de la poesía, al margen de su significado.  Los oyentes detectaban cacofonías y eufonías, sílabas que sonaban bien o mal, de forma inconsciente, sin poder explicar la razón.  El estudio concluía que el sonido de la poesía está relacionado con partes de nuestro cerebro, ajenas a la lógica del lenguaje comunicativo normal.  En otras palabras, que hay cosas que disfrutamos sin saber muy bien por qué ni para qué, cual si fuéramos jureles del índico.  

 

Cabría preguntarse cuánto de nuestro comportamiento corre tras algo y cuánto corre desde algo.  Esta reflexión que acabo de hacer puede ser un buen ejemplo de lo segundo, porque, la verdad, no sé para qué sirve saber que los jureles del índico son unos estúpidos estetas.  Como decían los Rolling Stones: "I know it´s only rock ´n´ roll but I like it".

 

 

 

 

 

Memoria y memorización

Una de las muchas polémicas que circulan en redes y barras de cafeterías de la educación es la gran (o pequeña) importancia de la memoria.

 

A poca gente le puede caber la menor duda de que si no sabes algo no podrás saber más cosas, ni hacer cosas con esas cosas que conoces.  Si no sabes qué es un destornillador no podrás ni sabrás usarlo.  Y dejemos de lado (por el momento) la infoxicación reinante, la abrumadura invasión de noticias que sólo buscan aturdirnos y no dejarnos ver el bosque.

 

El problema creo que se ha salido de madre.  No es que no haya que saber cosas; lo que no puede ser es que se aprendan (se memoricen) cosas por saberlas, sin saber para qué, por qué hay que saberlas, qué importancia tienen, ni nada que se le parezca. Y además se "explican" de una forma, vamos a decir, "inadecuada", mecánica a veces, no adaptada al universo mental ni al lenguaje de los receptores, sin relacionar lo explicado con lo que se vive día a día.   Unos ejemplos.  Hay que saber que la constitución de 1812 fue muy importante para la historia de España, que el ADN transmite la información genética a nuevas generaciones y que las palabras llanas llevan tilde cuando no terminan en vocal, en ene o en ese.  Saber hay que saberlo, el problema es cómo hacer que quienes tienen que saberlo sepan que hay que saberlo y no crean que estamos vendiéndoles motos antiguas, ajenas, abstractas, inservibles...

 

El quid de la cuestión está en que si una profesora o maestro llega a clase y suelta eso sin más (o el alumnado lo lee en un libro o en una web), incurrirá en una inocencia docente, que consiste en creer que, dado que tú crees (y sabes) que algo es importante, la muchachada y la chiquillada ya va a captar inmediatamente la relevancia (no digamos ya la belleza) de, por poner otro caso, la regla de tres o los sonetos de Garcilaso (perdón por el ripio, no lo he querido evitar). 

 

De modo que al final llegamos a la triste situación que vivimos gran parte del tiempo en gran número de lugares: el/la rapaz/a engullirá  esos conceptos o procedimientos (o los camuflará en una chuleta o pinganillo) y, llegado el momento, los regurgitará sobre el papel, cual madre de pingüino.  Posteriormente engullirá otros nuevos cruciales conocimientos, que nuevamente regurgitará y así (nunca mejor dicho) ad nauseam.

 

Por eso hay docentes que proponen construir una memoria significativa, basada en experiencias, en la diversificación de medios, en la implicación emocional, en la cooperación... En algo parecido a la vida, en suma, cualquier sistema que valide aquel viejo adagio atribuido a Benjamin Franklin: "Si me lo dices, lo olvido; si me lo enseñas, recuerdo; si me involucras, aprendo".

 

 

 

 

POETA 849

Mi bici bajo los cerezos. No es en Kioto, pero vale para el tema que se trata.
Mi bici bajo los cerezos. No es en Kioto, pero vale para el tema que se trata.

Hace una semanas contactó conmigo en una famosa red social Mónica Valencia Casal, quien me ofreció participar en un proyecto poético internacional.  Se llama Poetry Sound Library y consiste en un mapa interactivo en el que aparecen poetas de todo el mundo recitando sus propios versos.  El asunto tiene su epicentro en Italia, pero poco a poco se está extendiendo por toda la faz de la Tierra.  A un servidor le han asignado el número 849 y, además de un breve currículum, he subido la lectura del poema "Bajo los cerezos en Kioto".  Este es el enlace: https://poetrysoundlibrary.weebly.com/?fbclid=IwAR3k2E-FqwHqd_2bOtJcyPQm7aYZu3k_9YIXmIlgP7te14Kpab_8NR-2hSE .

 

Ni que decir tiene que agradezco que me hayan incluido en esta página y que se fomente la oralidad de la poesía, un tema del que no me canso de hablar en público y privado.  Y a mis amigos/as poetas les digo que ya he dado sus nombres para que pasen a formar parte de esta biblioteca sonora.

 

 

 

 

Teoría del aplauso

El aplauso es un hecho extraño: comunica la opinión organizada de un colectivo, pero es el resultado de la desincronización de palmadas individuales.  El respetable manifiesta su alegría o asentimiento mediante un ruido seco y brusco que casi nunca se hace de forma individual.  No voy a definir la palmada en sí porque no soy Julio Cortázar.  Aplaudimos porque los demás aplauden.  

 

Hay aplausos tibios y protocolarios que enmascaran y disimulan un silencio que resultaría demasiado cruel para quien canta, habla o baila.  

 

Cuando el público entiende que el aplauso no es suficiente, se pone en pie y grita palabras en italiano (sobre todo en la ópera).  En estos casos el aplauso se prolonga hasta un momento indefinido más allá de los tres o cuatro minutos y se le llama ovación.

 

De un tiempo a esta parte se está difundiendo el aplauso mudo en solidaridad con las personas hipoacústicas, que se realiza moviendo azarosamente las manos en alto.

 

 

En algunas zonas de España el aplauso pierde su naturaleza anárquica y acaba sincronizándose de forma mágica o instintiva en un ritmo dactílico (PLAS plas plas / PLAS plas plas / PLAS...) que amaina cuando el/la artista vuelve al escenario a hacer un bis.

 

Lo contrario del aplauso es el abucheo.  El abucheo se realiza sin palmadas.  En su lugar se emiten sonidos graves (con preferencia la vocal cerrada velar "u") entre los que sobresalen algunas interjecciones como "fuera" u otros insultos que dependen de la naturaleza del espectáculo o el contenido de la exposición, tales como "aficionado", "mamarracho", "hereje", etc.  El equivalente a la ovación en el abucheo carece de nombre, pero se caracteriza por el lanzamiento de objetos variados al escenario o estrado.  En tiempos de Lope y Shakespeare el público era muy de eyectar hortalizas.  Dicen que cuando se estrenó La consagración de la primavera, la mitad del público ovacionó a Stravisnky y la otra mitad lo abucheó.

 

Por lo que a mí respecta, sólo espero que esta entrada no sea motivo, como dijo Cervantes de sus entremeses, de una "ofrenda de pepinos".

 

 

 

 

 

De La Palma a Connecticut II

Aquí va la segunda y última entrega de las traducciones de cuatro de mis poemas que amablemente ha hecho Lucía Rodríguez García, aunque salga una entrada un poco larga: no quiero estirar más la cosa porque son piezas breves.

 

Pertenecen al libro A propósito, un término que en inglés se puede traducir como "by the way", cuando queremos meter un inciso en un discurso propio o ajeno, pero que también se puede trasladar como "about", que es la opción que ha adoptado con muy buen criterio la traductora, ya que ese es el sentido que tiene en este contexto.

 

Una vez más tengo que agradecer a Lucía y a su mediador padre que llevaran mis versos allende los mares y las lenguas.  Luego me darán los remordimientos budistas antiegocéntricos y me rasgaré las vestiduras.  Pero ya mañana si eso.  O el lunes que viene.

 

 

 

A propósito del sol entrando por la ventana

 

Más tarde o más temprano

todos los poetas,

acaban hablando del sol

que entra por sus ventanas,

metáfora, sin duda, de la inspiración

o metonimia, quizás,

de lo que hay fuera

y desdeñan.

 

 

About the sun that comes in through the window

 

Sooner or later

every poet

will end up writing about the sun

that comes in through their window,

a metaphor, no doubt, of their inspiration

or maybe a metonymy

of what is outside

which they disregard.

 

____

 

 

A propósito de un día cualquiera

 

Un día cualquiera

que estabas cortando ajos

o viendo una película antigua

o facturando maletas

en cualquier anodino aeropuerto,

nació un niño cualquiera

al que nunca conocerás

en cualquier hospital del mundo.

 

 

Tú no lo sabes, ni nunca lo sabrás,

pero será una de las personas

más importantes de tu vida

pues será el encargado

de sellar con silicona

tu tumba un día cualquiera.

 

 

 

About any given day

 

Any given day,

when you were cutting up garlic

or watching an old film

or checking in luggage

in a dull airport,

an ordinary child whom you

will never meet was born

in any old hospital in this world.

 

You do not and will never know,

but they will be one of the most important

people in your life

as they will be the one

to seal your coffin with silicon

any given day.

 

 

____

 

 

A propósito de las gloriosas batallas del pasado 

 

 

La sangre o los genes

de algún soldado victorioso

en Salamina o Waterloo

en Maratón o Guadalete,

corre por tus venas,

da forma a tu nariz

al color de tu pelo,

al timbre de tu voz.

 

Somos hijos de derrotas ajenas.

 

Nuestra vida se alza sobre los cadáveres

de aquellos a quienes asesinaron

nuestros crueles ancestros.

 

 

 

About glorious battles

 

The blood or the genes

of victorious soldiers

in Salamis or Waterloo

in Marathon or Guadalete,

runs through our veins,

give shape to our nose,

color to our hair,

and pitch to our voice.

 

We are the children of other’s defeats.

 

Our lives rise above the dead bodies

of those killed

by our cruel ancestors.

 

 

____

 

 

A propósito de la metafísica

 

Me pone de los nervios la metafísica.

 

¿Qué insolente despropósito es

querer saber qué se oculta

más allá de lo que ya existe?

 

¿Es que les parece poco

el misterio de una risa,

de una rosa, de un beso,

de un filete empanado,

de una canción tarareada

mientras se pasa la aspiradora?

 

¡Que no hay nada tras la pantalla!

 

¡Cómanse sus palomitas

y disfruten de la película!

 

 

 

About metaphysics

 

Metaphysics gets on my nerves.

 

What insolent nonsense it is

to want to know what is hidden

beyond what already exists.

 

Is the mystery of

a laugh, a rose, a kiss,

a breaded fillet,

a song being hummed

while hoovering

not enough?

 

There is nothing behind the screen!

 

Eat your popcorn

and enjoy the film!