Títere sin cabeza

Lo de los titiriteros que eran terroristas (pero que luego no lo eran, pero que ocuparon portadas cuando lo eran) me ha irritado especialmente.

 

No, no voy a caer en la burda trampa de decir que no soy español (sería una falacia administrativa), ni que no me siento.  Prefieron que no se sientan (ni sienten) los que maquinaron semejante injusticia (ahora demostrada).  Es verdad que parece que son mayoría, por el ruido que hacen y las pocas nueces que reparten.

 

No sé si Platón contempló en su mundo de las ideas la de "españolidad", pero no estoy dispuesto a reconocer la que algunos o muchos propugnan y ejecutan.

 

Tanto derecho tengo yo como ellos a leer a Cervantes, a pasear por Toledo o por las Ramblas, a comer espetos y a ver atardecer en Finisterre.

 

 

 

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De tradiciones y traiciones

Desde que apareció la primera calabaza antropomórfica por el horizonte digital y analógico, empecé a opinar agria y sarcásticamente sobre el asunto.  Todos los años me pasa lo mismo: caigo en mi propia trampa paradójica y me asusto por la inundación de sustos falsos.  

 

En Facebook he mantenido una polémica de tono bajo con algunas personas.  Ellos argumentan que tradiciones extranjeras son casi todas: el mismo cristianismo llegó desde oriente traicionando el culto imperial, los restos telúricos prerrománicos y al mismo judaísmo.  Como reza un chiste que circula por ahí: "Los que decís que Halloween es una fiesta extranjera, ¿qué pensáis, que Jesucristo era de Burgos?".  Muchas viejas tradiciones son antiquísimas traiciones. También se argumenta que la fiesta en realidad no es norteamericana, sino celta, como aquellos viejos y mortíferos cigarros celtibéricos, valga la semirredundancia.  Sí, pero aquí ha llegado como y cuando ha llegado.

 

Bien, antropológicamente de acuerdo, pero resulta curioso (sospechoso dirían otros) que, de todas las posibles tradiciones populares que nos circundan (algunas más cercanas, mexicanas, italianas, marroquíes, inglesas, portuguesas...), solo acabe por calar una que sale en las películas.  Cierto que en las películas y telefilmes salen otras, como Acción de Gracias, que no acaban de encajar en nuestras (por otra parte) insaciables tragaderas.  Tengo la teoría de que en este caso hay un sustrato, un nicho festivalero, el del Carnaval, que, salvo en algunas zonas, no acaba de materializarse.  Además están los niños, esos señores de las casas, proclives a cualquier tipo de despendole y dramatización disfrazante.  Me cuentan que, de hecho, en Estados Unidos las calles se llenan de chavales vestidos de Spiderman, que tiene poco que ver con la muerte.

 

Se argumenta también a favor del festejo que es una catarsis cultural, un reírse de la muerte.  Mucho me temo que la mayoría de los participantes no tienen clara conciencia del hecho en sí (su subconsciente puede) y que más bien es una excusa para recortar faldas o disfrazarse de otro, del salvaje irracional descontrolado que todos llevamos dentro.  Puro carnaval, como digo.  

 

Dicho lo cual, debo aclarar que no soy un patriotero xenófobo que roa huesos de santo en su localidad del teatro donde reponen el Tenorio de Zorrilla.  Demasiada hiperglucemia que puede causar caries mental y dental.

 

Si la cosa sigue así, acabaremos adoptando esta fiesta y no habrá más remedio que aguantarse.  Pero antes queda por resolver un problema: el nombre.  Hay que crear un vocablo adecuado a la ortografía y fonética del español.  Mañana o pasado voy a proponer a la RAE "jálogüin", esdrújula con diéresis.  Lo mismo la gente se asusta cuando salga en el diccionario y deja de disfrazarse con tanta alegría hemofílica.

 

 

 

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Por suerte y por desgracia

Por suerte soy español y hablo una de las lenguas más importantes del mundo, lo que me permite moverme por un continente casi entero sin sacar el diccionario.  

 

Por desgracia soy español y mi patria (mejor matria) suele estar regida por ineptos, arribistas y oligarcas de distinto pelo, algunos de los cuales saquearon un continente casi entero en nombre de instituciones, ideas y fes varias, encubridoras de la codicia.

 

Por suerte soy español y disfruto de un clima envidiable. 

 

Por desgracia soy español y sufro un clima de convivencia manifiestamente mejorable, por ser un poco eufemísitico.

 

Por suerte soy español y algunos de mis compatriotas son o han sido los mejores en las artes, las ciencias y los deportes.   Bueno, las ciencias menos, por desgracia.

 

Por desgracia soy español y muchos de mis compatriotas usan la cabeza para, como dijo un ilustre compatriota, embestir en lugar de pensar.

 

Por suerte soy español y vivo cerca de la culta Francia, de la creadora Italia, del sereno y bello Portugal, del África vibrante y sufridora.  Y de Gibraltar, esa peña de monos y té con caballas.

 

Por desgracia soy español, como ciertas tradiciones, más o menos crueles, incívicas y culturales.

Por suerte soy español y puedo degustar una buena paella a poco que me lo proponga.  

 

Por desgracia soy español y la envidia y la inercia campan a sus anchas como el Cid por Castilla.

 

Por suerte soy español y no se espera de mí que llegue puntual a ningún sitio, aunque no lo haga casi nunca.

 

Por desgracia soy español y me molesta que los demás españoles y españolas no sean puntuales, aunque lo sean casi siempre.

 

Por suerte soy español y tengo derecho a decir que el día nacional debería dedicarse a dignificar a los españoles y las españolas, en lugar de a enarbolar ideas, sentimientos y banderas con los que ocultar nuestra variada riqueza lingüística, histórica y cultural.  

 

Por desgracia soy español y muchos de mis compatriotas no entenderán algunas de estas afirmaciones y me tacharán de antiespañol, por el simple hecho de no secundar todas y cada una de sus opiniones.

Por suerte soy español y tengo derecho a decir qué España quiero, "esta España mía, esta España nuestra", que cantaba Evangelina Sobredo, y no la de Merimée.

 

Por suerte también me siento un poco japonés y egipcio y cubano y griego y fenicio y andalusí, pero esa es otra historia más larga, llena a su vez de suertes y desgracias.

 

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Frivolidades

Mucho tiempo ha pasado desde la última entrada.  Hasta de una año a otro hemos saltado.  Las razones son muchas y variadas.  La primera quizá es que, por pura pereza o comodidad, me he pasado al microblogging, sobre todo en Facebook.  Además he estado de viaje por ese país que ustedes imaginan.  Hemos visitado Osaka, la querida Kioto y el monte Koya, lugar sagrado, donde está enterrado (otros dicen meditando eternamente) Kobo Daishi, una especie de Leonardo japonés, que inventó, entre otras cosas el silabario hiragana.  Sufrí un microtrauma cuando creí que estaba perdiendo mi escaso japonés, pero es que había una cantidad ingente de chinos por todos lados y, claro, no cogía nada.   Bueno, la vida sigue y ando metido en varios saraos artísticos y profesionales que ya les iré contando si viene al caso.

 

Lo que me ha hecho volver al blog ha sido el incidente que llamaremos "del comentario de texto".  Como quizá sabrán, unos titiriteros han sido encarcelados por apología del terrorismo, debido a que aparecía cierto cartelito (pequeñito) en una obra no apta para todos los públicos ni, al parecer, poderes públicos.  No soy nadie para juzgar a un juez, pero los Jueces por la Democracia sí.  Ellos son quienes han dicho que no concurrían las circunstancias para el encarcelamiento.  Al final los han soltado, pero, oh absurdo de los absurdos, los títeres siguen bajo custodia policial.  Como si fuera muy difícil coger un trozo de tela y pegamento y volverlos a hacer.  Y para dar un giro más a la espiral esperpéntica, la policía ha identificado a un joven que iba vestido (¡en pleno carnaval!) de los títeres o titiriteros de marras.  No quiero ponerme pedante y profesoresco, pero, para resumir, la presencia de un elemento en una obra de ficción puede cumplir funciones muy distintas.  ¿Incitaba Shakespeare al suicidio con la famosa escena de Hamlet? ¿Lo hacia al asesinato el orondo Hitchcock cuando lo de la cortina de la ducha?  A parecer, el cartelito apologista era colocado por la policía para incriminar a alguien, no para reinvindicar el contenido del mismo.  Dejémoslo ahí.  Mejor será.

 

Lo políticamente correcto está empezando a secar y socavar la creatividad.  Un ejemplo reciente me lo confirma.  El paisano Rovira en la gala de los Goyas hizo una broma sobre cultura y yates (que si él no tenía uno y no le importaba que subieran los impuestos que los gravan).  Pues se lo pueden creer: la Asociación Nacional de Empresas Náutica ha protestado.  Por frivolizar.  Que si mucha gente vive de eso, que si tantos millones se mueven a babor y estribor...  Pero, vamos a ver, estimados armadores, carpinteros de ribera, infladores de zodiacs y demás, ¿en qué momento del chiste se dice algo mínimamente crítico, sarcástico, apologético, denigrante o lo que sea contra este floreciente negocio de las quillas y los atracaderos?

 

De modo que frivolizar es malo.  Ser serio, racional y comedido es bueno.  Apolo, bueno; Dionisos, caca.  Si Nietzsche levantara la cabeza...

 

Aquí les dejó algunas fotos del viaje.

 

 

Aeropuerto internacional de Kansai, con su puente y todo.
Aeropuerto internacional de Kansai, con su puente y todo.
Monje (occidental, por cierto) en el cementerio Okunoin del monte Koya.
Monje (occidental, por cierto) en el cementerio Okunoin del monte Koya.
Bodisatva del cementerio Okunoin del monte Koya.
Bodisatva del cementerio Okunoin del monte Koya.
Pagoda del templo principal del monte Koya.
Pagoda del templo principal del monte Koya.
Jardín seco de un templo del monte Koya.
Jardín seco de un templo del monte Koya.
Monje escribiendo/dibujando una caligrafía en un libro de caligrafías de templos.  Se pagan 100 o 200 yenes y lo hacen en estos libros en blanco que los peregrinos y turistas llevamos en nuestros periplos templarios.
Monje escribiendo/dibujando una caligrafía en un libro de caligrafías de templos. Se pagan 100 o 200 yenes y lo hacen en estos libros en blanco que los peregrinos y turistas llevamos en nuestros periplos templarios.
Pulpo a la brasa en restaurante de Kioto.
Pulpo a la brasa en restaurante de Kioto.
Pista de hielo en Osaka.
Pista de hielo en Osaka.
Puente sobre el río Kamo en el centro de Kioto.
Puente sobre el río Kamo en el centro de Kioto.
Templo Otagi, Arashiyama, Kioto.
Templo Otagi, Arashiyama, Kioto.
Arashiyama, Kioto.
Arashiyama, Kioto.
Árbol de kakis en Sekigahara.
Árbol de kakis en Sekigahara.
Osaka.
Osaka.
La revista gratuita que más gusta en los metros y trenes de Osaka.
La revista gratuita que más gusta en los metros y trenes de Osaka.
Araña en hoja de arce en el templo Rioanji de Kioto.
Araña en hoja de arce en el templo Rioanji de Kioto.
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Funestas casualidades

Esta mañana un pianista se ha puesto a tocar "Imagine" en la puerta de la sala de conciertos Bataclan de París.  Esta mañana también (ignoro por qué serendípica razón) ha circulado por las redes la foto de los guardias civiles fallecidos en el atentado de la Plaza de la República Dominicana, ocurrido el 14 de julio (día de la fiesta nacional de Francia) de 1986.  El día después de la muerte de  John Lennon (8 de diciembre de 1980) iba yo al instituto y me junté por el camino con Andrés Fernández Pertierra.  Así como de pasada le comenté la noticia, sin saber él lo que había pasado, y sin saber yo que él era un fan grandísimo de Lennon y los suyos.  Se quedó casi en estado de shock, pero se fue reponiendo, entró en clase y aguantó hasta el final de la jornada.  


Seis años después, Andrés murió en aquel atentado y hoy alguien pone su foto en mi pantalla, mientras en la tele suena la música que trata de mitigar otro atentado, obra de un músico cuya muerte le comuniqué a Andrés hace ahora treinta y cuatro años.  Una rueda siniestra de casualidades.



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Gallina de huevos de oro en escabeche

Se me ha ocurrido un chiste muy retorcido.  Si matamos a la gallina de los huevos de oro y nos dormimos en los laureles, podemos hacer escabeche con ella.

 

Explicación.

Tras el viaje a Burgos y tras varias conversaciones con personas que han salido/escapado de Málaga como turistas (sí, los habitantes de las zonas turísticas también podemos ser turistas), he llegado a la conclusión de que la Costa del Sol está explotando su situación como lugar puntero en el turismo español, europeo y mundial y no está demostrando la calidad que debiera.  No digo que no haya establecimientos ecuánimes que ofrecen lo que dicen ofrecer, cada uno en su nivel de campechanía o sibaritismo, pero en muchos otros dan gato por liebre y vinagre rojo por caldos con denominación de origen.  Hablo (y no es siempre, pero sí muchas veces) de porciones pequeñas, de productos mediocres a precio de exquisiteces, de escasa o tardía atención al cliente, de plantillas escuálidas con diez mesas por camarero, de recalentamientos masivos en el microondas...  Pongo un ejemplo reciente: hace unos días en un bar de barrio (que estaba vacío) tuve que decir tres veces tres que quería el bocadillo con aceite.  Tres.

 

Muchos son los que piensan que a la Costa va a seguir viniendo gente, cuesten lo que cuesten los tres boquerones con pan de ayer que emplatamos por diez euros.  Los aviones no paran de aterrizar a pares (y en paralelo con la nueva pista). Es el tiempo de arrasar, de vender a (valga la redundancia) toda costa.  Pan para hoy.

 

A los costasoleños que se hayan sentido dolidos y dolidas con esta entrada, les recomiendo que se den una vuelta por cualquier lugar de España (excluidos Madrid y Barcelona) y verán que una tapa puede ser media ración.  Y las ponen gratis con la bebida.

 

No entiendan que intento boicotear antipatrióticamente nada.  Lo que anhelo es hacer ver que si no cuidamos a la gallina, puede levantar el vuelo, rumbo a Agadir, a Matalascañas o a algún sitio de esos que, para nuestra suerte y su desgracia, siempre están en guerra.


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Tornando la cabeça II

Aquí va (más tarde que nunca) la segunda entrega del viaje a Castilla.  

Como acabo de comentar en la anterior entrada, en Burgos y alrededores nos hemos sentido muy bien servidos en todos los momentos.  Incluso se dio el caso que el último día un grupo de camareros que (tautológica o sísifamente) estaban tomándose unas copas tras la jornada de trabajo, nos invitaron a cenar.  Habían pescado/capturado unos cangrejos de río y recolectado unos caracoles.  Con ellos habían cocinado sendos platos de la tierra en el cercano restaurante de un amigo.  Y allí que nos sentamos a comer y beber buen vino. Decían que su deseo era que no pensáramos que los del norte son gente huraña y poco hospitalaria.  Esfuerzo inútil, porque a esas alturas del viaje ya lo habíamos comprobado. 


El MEH

Junto con la catedral, el Museo de la Evolución Humana es lo mejor que se puede ver en Burgos capital.  Resumo diciendo que es uno de los mejores museos que he visitado (y no han sido pocos):  información suficiente sin excesiva erudición academicista, espacios amplios, magníficas maquetas, vídeos y reproducciones, itinerario bien organizado, edificio impresionante, interacción...  Para los amantes de las ciencias biológicas y de la prehistoria es un lugar indispensable.


Aquí van más fotos de Burgos y el MEH.


Albergue de peregrinos.
Albergue de peregrinos.
Los cangrejos de nuestros anfitriones.
Los cangrejos de nuestros anfitriones.
Edificio en la plaza de la Catedral.
Edificio en la plaza de la Catedral.
Al fondo se puede apreciar que ancha es Castilla.
Al fondo se puede apreciar que ancha es Castilla.
Museo de la Evolución Humana.
Museo de la Evolución Humana.
Arsuaga, uno de los directores de Atapuerca, en un vídeo del MEH.
Arsuaga, uno de los directores de Atapuerca, en un vídeo del MEH.
Reproducción de Lucy, la más famosa autralopitecus afarensis.
Reproducción de Lucy, la más famosa autralopitecus afarensis.
El muchacho Homo antecessor de Atapuerca.
El muchacho Homo antecessor de Atapuerca.
Miguelón, el heidelbergensis de Atapuerca.
Miguelón, el heidelbergensis de Atapuerca.
Vídeos en el MEH.
Vídeos en el MEH.
Cerebro real en primer plano y reproducción gigantesca hecha con cables.
Cerebro real en primer plano y reproducción gigantesca hecha con cables.
Reproducción de un entierro neanderthal.
Reproducción de un entierro neanderthal.
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Tornando la cabeça

(apuntes de un viaje a Castilla) I

0.- Hace una semana anduvimos por tierras de Castilla, más al norte de las que pateó y versificó el maestro Machado.  El periplo tuvo varios objetivos y casi todos fueron alcanzados, remedando el lenguaje del último parte de la Guerra (in)Civil, que se radió desde Burgos.

 

1.- Burgos (1)

 

A los que la conocen no les sorprenderá que hable de su centro histórico agradable, interesante y manejable.  Lo que más me ha impresionado ha sido la catedral, la claridad de las aguas del Arlanzón y una iniciativa cultural que luego les contaré.


Paisaje

 

La catedral

De la catedral, lo que iba buscando, como filólogo, era la tumba del Cid.  Hay una historia rocambolesca sobre los huesos de Rodrigo y Jimena.  La resumo.  Una vez fallecido en Valencia, la esposa se los llevó al monasterio de Cardeña.  Allí fueron movidos de sitio alguna vez en varios siglos,  hasta que las tropas napoleóncias arrasaron el lugar.  Entonces interviene un personaje que da un golpe literario al asunto.  El general Thièbault, admirador de la famosa obra teatral de Corneille, Le Cid, ordenó que no se tocara el sepulcro y envió los restos de los restos a un lugar llamado el Solar del Cid (en Burgos capital), donde la tradición cuenta que estuvo la casa del héroe.  De allí volvieron a Cardeña, pero tras la Desamortización acabaron en una sala de la Diputación de Burgos.  Por fin, en 1921 aquel a quien nadie mesó la barba y su esposa fueron a dar con sus huesos a su tumba actual, justo debajo del cimborrio de la catedral de Burgos.  Para mí que este vapuleo del gran héroe castellano es casi una metáfora de España, de sus vaivenes de unas manos dinásticas a otras, de unas oligarquías a otras, de unos acreedores a otros.

 

Resulta curioso comprobar que la mayoría de los arquitectos y pintores que citan las guías no son españoles (bueno, España no existía), ni castellanos, sino europeos (de Colonia, Amiens...).  Lo digo por aquello del arte español y otros tópicos que circulan sobre la idiosincrasia patria.  Y puestos a deconstuir, ahí está el mismo Cid (Çid, sayid, señor en árabe), que estuvo al servicio de reyes musulmanes contra reyes cristianos y viceversa.  Era más un mercenario que un adalid de la cristiandad, aunque en el cantar aparece, eso sí, como un pelín (y me quedo corto) antisemita (concretamente antijudío). 

 

- Anécdota colateral dramatúrgica:

Nos encontramos por las calles de Burgos a un grupo de teatro que representaba escenas del Cid histórico y el literario, que poco tuvieron que ver, como sabemos desde hace años, a pesar de Menéndez Pidal.  Tras la obrilla callejera estuvimos hablando con el mismísimo Rodrigo Díaz de Vivar (bueno, con el actor), el cual se confesó un grandísimo admirador de El Espejo Negro, al norte del Duero por lo menos.

 

- Nota literaria: 

El título de esta entrada es un guiño a aquellos versos del Cantar de Mío Cid: 

           De los sos oios tan fuertemientre llorando

           tornava la cabeça i estavalos catando.

 

Pero en la catedral encontré, junto a docenas de estatuas mortuorias de variable interés y retablos más o menos recargados y previsibles, algo que no esperaba: la tumba de un beato que ha pasado a ser de mi devoción.  Su inscripción sepulcral reza tal que así: "Aquí yace el beato Lesmes hijo de Burgos abogado del dolor de riñones".  En algún e-sitio he leído que vivió en el siglo XIII y que es también patrón de la menstruación.  Cualquiera sabe.

 

Aquí van algunas fotos.

 

(Continuaré... cuando/si pueda/o).

Un servidor de ustedes en el cabecero de la tumba del Cid y a la derecha de una turista que mira el cimborrio con grave peligro para su salud cervical.
Un servidor de ustedes en el cabecero de la tumba del Cid y a la derecha de una turista que mira el cimborrio con grave peligro para su salud cervical.
Santa Gadea (ahora Águeda).
Santa Gadea (ahora Águeda).
Mío Cid seguidor de El Espejo Negro mesándose la luenga barba en la plaza que hay delante de la catedral.
Mío Cid seguidor de El Espejo Negro mesándose la luenga barba en la plaza que hay delante de la catedral.
Río Arlanzón a su paso por el centro histórico de Burgos.
Río Arlanzón a su paso por el centro histórico de Burgos.
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Publicación en Japón

Hace unos meses, casi un año ya, el recientemente fallecido profesor Yamazaki me ofreció participar en un libro que conmemoraba el cuarto centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote.  No tardé nada en aceptar.  Había distintas posibilidades de formato y género y al final propuse escribir un relato.  Me centré en un suceso posible, probable, pero no probado: el hipotético encuentro entre Cervantes y Hasekura Tsunenaga, responsable de la embajada Keicho, que visitó al rey Felipe III en Madrid en febrero de 1615.  Lo titulé de forma pendante, barroca o cervantina "Donde se refieren apócrifamente algunos tropiezos, diálogos y ocurrencias que acontecieron a don Miguel de Cervantes y otro suceso de felice recordación". 

 

Dado que el libro se pensó para la venta en Japón, el relato lo tradujo el profesor Yamazaki y ahí está, sin que lo entienda cabalmente ni el propio autor que les habla.  La editorial es Ronso Sha de Tokio y por lo que que he logrado traducir toscamente se titula La época de don Quijote.

 

No es mi primera publicación en Japón.  Al margen de varias colaboraciones en Acueducto y el blog Paralelo 36º, escribí unos artículos para un libro colectivo sobre España, que salió a la venta en 2013.  Pero este relato tiene un valor especial por tres razones: por ser creación literaria, por ser un homenaje a la segunda parte del Quijote (en mi opinión y en la de muchos, mejor que la primera) y por haber sido traducido por el profesor Yamazaki.

Aquí les dejo unas fotos al respecto:  

 

Este es el principio del relato.  Empezando por la derecha en vertical, el tercer renglón es mi nombre y el de al lado, el del traductor Shinzo Yamazaki.
Este es el principio del relato. Empezando por la derecha en vertical, el tercer renglón es mi nombre y el de al lado, el del traductor Shinzo Yamazaki.
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El Quijote de Japón

El profesor Yamazaki en un parque a las afueras de Kioto.
El profesor Yamazaki en un parque a las afueras de Kioto.

Ayer recibimos la triste noticia de la muerte del profesor Shinzo Yamazaki.  Hace unos años tuve la suerte de conocerlo en Kioto y les conté la anécdota en una entrada de este blog


Aquel hombre nos divirtió con sus chistes y sus peripecias en la España de los setenta, una de las cuales consistió en hacerle un par de llaves de yudo al mismísimo José Luis López Vázquez en ¡Cuidado con las señoras!


En los últimos meses de su estancia en Japón, Yamazaki resultó un apoyo personal muy agradable para nuestra corresponsal.  Luego seguimos en contacto y nos envió algunos de sus libros.  Se especializó en paremiología (estudios de refranes y proverbios) y en el Quijote.  De hecho se convirtió poco a poco en uno de los mayores paladines defensores y difusor del Quijote en Japón, con un toque sanchopancesco por aquello de su sentido del humor y su gusto por los refranes. 


Ha querido el azar, la fortuna, la serendipia o los kamis que fallezca el profesor Yamazaki el año del aniversario de la publicación de la segunda parte del Quijote, para el que preparaba un volumen homenaje en el que participan (¿participarán?) escritores y estudiosos españoles.  Ignoro qué será de este proyecto.  Me imagino que otros colaboradores lo culminarán, si no lo hizo él mismo con sus últimas fuerzas.

 

Descanse en paz este amigo de España y de todos los que lo conocieron.



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